¿Qué es la avaricia y cómo controlarla?

como curar la avaricia

La avaricia o codicia, es un mal que aqueja a la sociedad moderna. Nos enferma y nos hace pensar qué valemos por el precio de nuestro coche, de la casa en la que vivimos y la ropa que usamos. Afecta a quien lo padece y además es una adicción contagiosa, los demás también quieren tenerlo todo para no sentirse inferiores y menos dignos.

En esta entrada vamos a describir en qué consiste la avaricia, algunas características de este terrible mal y la clave para vencerla.

¿Qué es la avaricia?

La avaricia es un pecado capital que se relaciona con el amor a las cosas materiales. Es el deseo de acaparar muchos bienes y acumular fortuna. Su contraparte es la generosidad o el gusto por dar a los demás lo que necesiten.

Según las creencias religiosas, debemos despegarnos de los bienes materiales para poder ascender en nuestro camino espiritual, en el que lo material es irrelevante para nuestra transformación.

La palabra avaricia proviene del latín “avaritia” que significa afán por tener. El avaro es aquella persona que no quiere gastar ni tampoco compartir lo que tiene con los demás.

La emoción que precede a la avaricia es el miedo. Los avaros tienen miedo a la carencia y piensan que los bienes les traerán felicidad. La persona codiciosa se vuelve déspota, envidiosa y competitiva. Se pasan la vida acumulando riquezas que no disfrutan por el temor a perderlas. Son capaces de cometer actos delictivos cegados por sus deseos de adquirir más riqueza, se obsesionan al punto de no importarles lo que tengan que hacer para lograrlo.

La avaricia se puede relacionar también con el sexo, el poder, la fama y la comida. No importa si es algo real o abstracto, la persona codiciosa puede ser adicta a cualquier cosa que pueda acumular y que sienta que necesite más y más.

La característica principal de un avaro es el egoísmo. Buscan su propio beneficio sin importarles a quién afecten ni mucho menos, las carencias de los demás.

Tener un jefe avaro es un dolor de cabeza para sus empleados. Su amor por el dinero lo lleva a convertirse en un déspota, obsesionado con el trabajo que exige de sus empleados más de lo que debería a cambio de un pago muy bajo.

¿La avaricia es buena?

La avaricia no debe confundirse con ambición, pues esta última se refiere a la búsqueda de bienes de forma honesta. Una persona ambiciosa trabaja por lo que quiere casi sin descanso, pero sabe disfrutar de sus bienes y ayuda a quién sienta que lo necesita.

Ser ambicioso y hacernos de los bienes que necesitamos nos ayuda a sobrevivir y sentirnos seguros. Pero esto debe hacerse de forma sana sin perjudicarnos a nosotros mismos, a los demás ni a la madre naturaleza.

Después de todo, necesitamos comida, ropa y dinero para pagar los gastos. Debemos verlo entonces, como una forma de conseguir los recursos que necesitamos para vivir. Mientras más dinero tengamos, mejor será nuestra calidad de vida y tendremos mayores posibilidades de ayudar a los demás.

Conseguir lo que necesitamos para nuestro bienestar está bien y no conlleva problemas. El verdadero problema inicia cuando queremos superar a los demás y nos medimos según el éxito que alcanzamos.

¿Por qué las mujeres acumulan cosas?

La avaricia no solo se relaciona con fortuna o bienes de gran valor. También tiene que ver con esa necesidad de acumular cualquier cosa y no poder deshacerse de nada.

Esto le sucede a muchas mujeres qué se acostumbran a llenar su casa de objetos materiales y tienen el vicio de comprar cada vez más cosas aunque no las necesiten.

Son mujeres que tienen vacíos emocionales que intentan llenar con objetos materiales. Esto le proporciona un alivio temporal, pero cuando el vacío vuelve aparecer, salen otra vez a comprar más cosas.

La solución está en conectar con nuestra verdadera esencia, somos seres de naturaleza infinita. No necesitamos nada para ser felices, pero los traumas y apegos nos ciegan de la realidad.

¿Cómo vencer la avaricia?

El corazón del avaro tiene mucho miedo dentro de sí. Siente miedo a no tener nada. Esto viene impulsado por una necesidad de algo qué sienten que no está disponible, razón por la cual deben hacer todo lo posible para alcanzarlo.

El problema radica en que durante el proceso de búsqueda se destruyen a sí mismos y a los demás. Intentan llenar su vacío con cosas materiales y esto provoca más obsesión porque nunca sienten que tienen lo suficiente. La verdad es que están llenando un barril sin fondo.

El primer paso consiste en detectar el problema. La persona debe hacerse responsable de sus propias emociones y sentimientos. Identificar el vacío y cuál es el motivo de su sensación de carencia. En base a esto se puede buscar ayuda y comenzar a sanar.

A continuación debemos curar las heridas emocionales y comenzar a ser generosos. La generosidad es la clave para tener riqueza espiritual, nos ayuda a sentirnos plenos y felices.

Dar es mejor que recibir, es una verdad que los avaros no pueden comprender.  Al contrario de ellos, las personas generosas se sienten más satisfechos con sus vidas.

Los científicos quisieron comprobarlo y después de evaluar a diferentes personas, pudieron demostrar que quienes se preocupan por los demás son los que presentan mayores niveles de felicidad en el mundo.

Pero eso sí, estamos hablando de la generosidad queda por amor y no por obligación.

La avaricia se puede controlar si aprendemos a dar valor a lo que realmente y reforzamos nuestra conexión con la divinidad. Trabajar en nuestra espiritualidad nos da las bases para no dejarnos vencer por la tentación de poseer.