Ayni – Ley de la reciprocidad en el mundo inca

Ayni

Bienvenido a esta hermosa entrada en la cual te llevaré a desentrañar uno de los conceptos más hermosos del misticismo andino: el Ayni.

“Nada está separado, la energía fluye en el cosmos, como en la naturaleza y en nosotros mismos”

Partiendo de esta verdad, comencemos a definir su esencia.

¿Qué es el Ayni?

Para los Quechuas, Aymaras, Queros y comunidades cercanas:

El Ayni representa el principio esencial de reciprocidad.

Es dar para recibir y recibir por haber dado.

Está presente en todo lo que nos rodea. Plantea que todos somos hermanos y nos interrelacionamos en armonía, dando y recibiendo recíprocamente.

Es la ley universal que gobierna la interacción de todas las formas de vida.

El Universo, la naturaleza y los humanos intercambiamos energía, y este intercambio es y debe ser armonioso.

Se caracteriza por dos valores fundamentales:

  • Reciprocidad: El universo, la naturaleza y los seres humanos somos todos hermanos. Damos para recibir en conformidad y correspondencia.
  • Mutualismo: Las relaciones de intercambio son por igual, beneficiosas para todas las partes involucradas.

En todo acto de cooperación, el individuo que da tiene derecho a recibir algo equivalente a cambio.

Podríamos definirlo entonces, como una forma de cuidado mutuo, en la que todos colaboran para el bienestar del conjunto.

Sobre estos conceptos debemos basar todas nuestras acciones y relaciones.

Reciprocidad entre la Naturaleza y el Hombre

La naturaleza y los seres humanos intervenimos en un ciclo recursivo de intercambio recíproco.

El hombre da: siembra y riega la planta. Además, exhala el dióxido de carbono que ellas necesitan para vivir.

La planta da: oxígeno, frutos, sombra y cobijo para los hombres y animales.

El hombre obtiene: oxígeno, refugio y se alimenta de los frutos que brindan las plantas.

La planta obtiene: dióxido de carbono, protección y agua.

Cuando el hombre comenzó a sentirse superior, olvidó este principio y se convirtió en el verdugo de la naturaleza.

Según el paradigma andino, todo lo que está presente tiene vida y comparte energía.

Todo y todos somos útiles y convivimos armónicamente en un macrosistema sublime.

Relación de igualdad

Vivimos en un constante intercambio donde cada integrante es un sujeto, mientras que ninguno es el objeto.

Siendo así, ambos tienen el derecho de recibir beneficios similares.

La naturaleza es un ente vivo con reacciones similares a la de cualquier organismo viviente. Es un sujeto activo y digno, con derechos universales e inalienables, de respeto y protección.

Podemos tomar de los recursos que nos ofrece sin alterar su equilibrio.

Antes de actuar en cualquier ámbito, hazte estas preguntas:

  • ¿Qué impacto tendrá lo que estoy haciendo?
  • ¿Qué daré yo a cambio?

El dominio sobre el ecosistema crea desequilibrio.

La sociedad civilizada está quitando sin dar, desordena sin reparo.

Debemos dar para recibir y recibir para dar, es por esto que la Pachamama nos devolverá de lo mismo que está recibiendo.

Siendo así, ¿Qué escenario tendremos dentro de 100 años?

¿Estamos preparados como humanidad para recibir de lo mismo que estamos dando?

Artículos destacados:

Ayni como forma de vida

Para los pueblos originarios de las montañas andinas, nuestra esencia humana es meramente comunitaria.

Bajo esta concepción lograron crecer y establecerse como civilización.

Surgió durante el Tawantinsuyu de los incas. A partir de entonces, el amor fue el lucero que iluminó sus vidas y orientó sus caminos.

Por tanto, entre los habitantes de los Ayllus no había pobres o necesitados. Todos ayudaban en la medida de sus posibilidades.

Para esto la compasión y la empatía fueron los pilares sobre los que se erguían sus acciones. Los huérfanos, viudas y ancianos eran asistidos por convicción.

La cultura del apoyo mutuo les permitió vivir en comunidad, cuidarse y ayudarse. Pudieron perpetuarse con éxito sin que su presencia implicara daño a la madre tierra.

Como forma de trabajo incaico

Además de la Minka (Trabajo con fines comunitarios o salariales) y la Mita (Trabajo comunitario para beneficiar al estado imperial), el Ayni se aplicaba al trabajo con fines recíprocos entre los miembros del Ayllu.

Los voluntarios ayudaban a otros en la construcción de sus viviendas o en el pastoreo y la siembra. A cambio de esto, recibirían la misma ayuda cuando la necesitasen.

Ayuda que no necesariamente vendría de las mismas personas. Bajo esta formé de apoyo recíproco, todos los integrantes del ayllu ayudan y todos reciben sin mezquindad.

Durante la ejecución de los trabajos, el grupo anfitrión comparte bebida y alimentos con sus colaboradores.

Estos días transcurren con alegría y festividad, sus integrantes se regocijan danzando mientras se desarrollan las actividades.

Representa un símbolo de alegría y gozo, del disfrute del servicio hacia los demás.

Hoy en día, los pueblos mestizos y campesinos de Bolivia, Ecuador, Perú, Chile y el Noreste Argentino lo continúan festejando.

Aplican esta forma de ayuda mutua para el desarrollo de tareas de construcción, cocina y siembra.

Trueque y comuna

El cuidado mutuo se extiende a la forma comercial del Trueque. En la cual, cualquiera que tiene algo para ofrecer puede a cambio, recibir lo que necesita.

De igual forma, el concepto de Comuna surge como resultado de nuestra esencia social y participativa.

Los incas vivían agrupados en comunidades en las que la tierra era propiedad de la comuna y el trabajo se ejercía en forma colectiva.

Esto se contrapone por completo a la idea consumista actual, en la que el trabajo es esclavista y los intercambios están monetizados.

Manifestaciones del Ayni

En las montañas andinas se albergan las más excelsas verdades.

No por nada, los incas vivían, practicaban y sentían bajo los principios supremos de reciprocidad.

Hacer Ayni trae como consecuencia inevitable, las siguientes manifestaciones:

  • Amor: el Ayni conduce al amor, genera felicidad en quienes lo practican.
  • Vida: la vida es posible porque nuestros sistemas se autorregulan. De esta forma, buscar la armonía y el equilibrio es enriquecer nuestra propia vida.
  • Energía: se relaciona con la acción de reconocernos a nosotros mismos y al entorno desde una perspectiva holística de intercambio energético.
  • Sabiduría: honrar los antepasados y ahondar en sus saberes es tomar un poco de lo que nos dejaron.
  • Humanidad: cuando los seres humanos actuamos desde estos principios, nos sensibilizamos con nosotros mismos y los demás.
  • Preservación: el Ayni nos lleva a pensar antes de actuar. Es reconocer que nuestras acciones impactan a la naturaleza y a los que nos rodean.
  • Evolución: cultivar el espíritu y enseñar a los demás cómo lo logramos, es una forma de dar una parte de la sabiduría que llevamos por dentro.

¡Salvemos a la humanidad!

Entendiendo que debemos devolver lo que recibimos y que lo que recibimos es una retribución de lo que hemos dado, comprenderemos también que nuestra esencia es comunitaria.

Nosotros somos todos, nos cuidamos y nos integramos para protegernos.

Somos comunidad, el problema de uno es de todos.

Son premisas contrarias al pensamiento moderno y egoísta, donde la persona que sufre se ahoga sin recibir tan solo una palabra de aliento.

La destrucción ambiental, el consumo desmesurado y el individualismo no tendrían lugar si no nos hubiéramos desligado de los principios de unión y reciprocidad.

Para salvar el mundo necesitamos más solidaridad y unión fraternal. Amar y respetar a los demás y a nuestra madre tierra como la fuente de vida a la cual pertenecemos.

Tras una situación difícil, debemos preguntarnos:

¿Qué podemos aportar para solucionar o mejorar lo que está sucediendo?

Ahora que vivimos en una vorágine de problemas globales, el Ayni representa una gran esperanza para el mundo.

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Ayni – Ley de la reciprocidad en el mundo inca
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Ayni – Ley de la reciprocidad en el mundo inca
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Ayni (quechua, también escrito Ayniy o Aini) representa la reciprocidad o mutualismo entre los pueblos de las comunidades andinas. ¡Entra YA!
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Pachamama Inca
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