¿Qué era el pectoral de Aarón y para qué se usaba?

Hoy queremos hablarte del Pectoral de Aaron enfocándonos en las piedras que lo conforman., cada una de las cuales posee fuertes propiedades espirituales.

Está conformado por diferentes piedras preciosas y semipreciosas con características distintas entre cada una.

¿Qué es el pectoral de Aarón?

En el libro del Éxodo en la biblia se hace referencia a un conjunto de piedras incrustadas en el pectoral de Aarón, una especie de amuleto diseñado doce siglos antes dela era cristiana.

Se trata de una tela metálica sobre la cual se hayan incrustadas 12 piedras que a su vez representaban los doce pueblos de Israel.

Era una pieza de la ropa que usaban los sacerdotes, estos la lucían en especial cuando visitaban e pueblo de Israel para que todos sus habitantes percibieran la importancia que le daba a cada una de sus doce tribus.

El amuleto tenia forma cuadrada y media unos 23 centímetros por cada lado, este debía ser llevado por el sumo sacerdote colocado justo al frente del corazón como forma de protección. Se debía colocar atado al Efod y a cada lado, una hombrera y en cada una de estas la representación de 6 de las tribus de Israel.

Se dice que Moisés lo mando a diseñar por órdenes divinas y para el cual se debía usar oro puro, lino y tintas azul y carmesí. Cada piedra estaba montada sobre un engarce de oro y sobre cada una iba grabado el nombre del pueblo que representaba.

¿Cuáles piedras lo integraban?

No se sabe con exactitud cuáles eran las piedras y el orden entre ellas, sin embargo, después de muchas investigaciones los historiadores sugieren que en el pectoral se hallaban:

  • En la primera hilera un topacio, una piedra sardica y un granate
  • segunda, un diamante, una esmeralda y un zafiro
  • Tercera, una ágata, una amatista y un ligura.
  • Cuarta, un berilo, jaspe y ónix.

Las tribus representadas por estas piredras eran: Benjamis, José, Aser, Neftali, Gad, Judé, Zabulón, Isacar, Leví, Rubén, Dan y Simeón.

Algunas aclaratorias

Cuando hablamos de la piedra sardica nos referimos a una variedad de cornalina posiblemente de color café. Napoleón uso un sello de cornalina que encontró mientras estaba en Egipto.

Los egipcios consideraban que la cornalina aportaba vida eterna a quien la llevara.

El granate es una piedra de color rojo parecida al rubí pero su composición es distinta. Muchas personas creen que la piedra roja del Pectoral de Aarón es un rubí pero no es así.

Por su parte, el topacio es una piedra de color ámbar cuyo nombre proviene de la isla en la que abundaba, la isla Topazos, que hoy se llama Zebirget. Existen diamantes incoloros que se confunden como diamantes y aun muchas personas lo usan y mantienen el error.

Aún no sabemos a ciencia cierta si la piedra que se cree, era una esmeralda se trata en realidad de un granate verde.

El zafiro del talismán era en realidad una piedra de lapislázuli, que era muy popular en esos tiempos. Mientras que el diamante era un cristal de roca transparente, sabemos esto porque nunca hubieran podido tallar con las herramientas de la época, alguna inscripción sobre el material más duro del mundo.

Se cree que el ligure era una variedad de cuarzo rojo, pero no ha sido comprobado.

La amatista era considerada una piedra que protegía de la embriaguez, así que quien tomara en una copa de amatista podía mantenerse sobrio. Como amuleto protector se usaba para alejar el mal de los enemigos, de forma que se usaba en las batallas para neutralizar al enemigo.

El berilo del talismán pudo haber sido en realidad un tipo de olivino, que al convertirse en gema recibe el nombre de peridoto y puede confundirse con las esmeraldas.

No podemos saber con exactitud cuáles eran las piedras que conformaban el pectoral de Aarón ni podemos averiguarlo ahora porque se extravió cuando los babilonios saquearon Jerusalén. Hoy en dia podemos encontrar amuleto que intentan replicarlo, sin embargo y a pesar de no poder hacerlo con las mismas piedras, sabemos que el poder de cada cristal es suficiente para protegernos del mal y ayudarnos a alcanzar nuestro máximo potencial